martes, 23 de octubre de 2012

Mediodía



Un patio tradicional de casa de familia de clase media, algunas macetas con plantas, desde  alegrías del hogar,  hasta frondosos helechos,  una caja de cartón,una canilla, que cuando quiere gotea. El calor es insoportable, el sol cae a pique, como si ese mismo día le hubieran explicado que es “vertical”, y se hubiera decidido a probarlo durante toda la jornada
- (En un cuchicheo casi imperceptible) No va a venir, seguro que sospecha
- Silencio y paciencia, es la clave
- Se sabe buscado, estos malditos lo presienten
- Pero la curiosidad es más fuerte, todavía más fuerte que su prudencia
Vuelven a hacer silencio total, hace tiempo que están allí, perfectamente camuflados, casi invisibles
- Seguro que presiente, ya tendría que estar aquí
- Nada ha cambiado en el ambiente, nadie puede haber hablado
- ¿Seguro que lo hablaste con ninguna otra persona?, mirá que son todos estómagos resfriados, ninguno de los otros es capaz de guardar un secreto
- Soy un profesional, de lo contrario no estaría en esto con vos. A demás, si llegara a enterarse estaríamos en serio peligro
- No quiero ni pensarlo, no existe esa posibilidad
Nada sucede, no vuela ni una mosca, no existe la brisa, ni sombras permite este sol de mediodía, tan quieto como ellos. De repente, algo cambió, nada se ha movido, nadie parpadeó, ningún ruido o movimiento del aire lo precedió. ¡Pero ahí está! Tenso  y relajado a la vez, parece más allá del bien y del mal, su relajación es total, no es que nada pasa, es que nada se le escapa.
Pero nadie es perfecto, la curiosidad puede ser asesina, o suicida, según de donde se la mire 
- ¡Entró en la caja!
 - ¡Cerrala rápido, que no se escape!
- (Con un salto casi instantáneo) Puf, ya está. Hijo de puta
- Cerrala bien ¿Te arañó?
- No,  y ya no va a mear todas las plantas
- Ni va a maullar toda la noche  ... (meditando) ¿ Y si le prendemos fuego?
- Hay muchas plantas. ¡Agarrémoslo a palazos!
- ¿Y si se rompe la caja y se escapa?
-  Busquemos las agujas de mamá
- Carlos tiene un perro grandote
- Pero vive como  a dos cuadras
-Me gustaba lo del fuego
- Enterrémoslo en el baldío de enfrente
- Mamá no nos deja cruzar la calle
- Ufa, ¿y si enterramos a mamá también?
- Mejor vamos a jugar con el hámster
- ¿Y si…?.
(Se  miran, por fin la felicidad)
Ambos, ebrios de euforia – ¡Si, si, si!
Hay una leve brisa, la canilla deja caer una gota, la tierra vuelve a girar
Hugo Topelberg

Un rato, una gota



Tranquilo, despacio, estamos todas juntas disfrutando la placidez del momento, todo calma y silencio. Vivimos en paz.
Siento que nos mecemos-como siempre-, aunque ahora vamos en una dirección, hacia algún lado, comienza el sube y baja, muy lento al principio, Hop…. Esto es lindo, se acelera, nos mezclamos y lentamentente vamos tomando tibieza.
Por un lado da modorra, también se acelera, es rápido, muy rápido, cambio permanentemente de acompañantes. Ahora se escuchan ruidos, no son regulares, parecen chasquidos.
Ahora lo veo, son las rocas, las piedras grandes, si, las que llaman acantilados, todo se acelera, están cerca están ahí están acá……
Y somos mil estrellas reflejando el sol.



Hugo Topelberg

Arrabal amargo



Andrés en escena, estado lamentable, se escucha la lluvia  y una luz mortecina que entrega un farol con desgano es lo único cálido en los alrededores, está mojado, el pelo húmedo lo muestra mas huesudo de lo que es, también el alcohol le ha pagado duro, las tres copas que se tomó no lo perdonan -para él son un montón-. Sentado en ese umbral su imagen ya no permite agregarle nada peor.
Como puede, marca el celular por enésima vez.-“El celular al que usted llama se encuentra apagado o fuera del área de cobertura”.
Andrés .-¡ Pero y la puta que la parió!
(Busca un cigarrillo, nada, hace rato que se le terminaron, y a esa hora de la madrugada no hay kiosco, ni 24 horas, ni un puto lugar donde comprar).
Se levanta, mira otra vez la ventana de arriba y se pone a buscar una piedra o algo contundente, necesita llamar la atención de cualquier manera, hay luz, escucha o cree escuchar el ventilador, el ronronear de la heladera, el goteo del depósito del baño y hasta el olor acre y protector de la espiral. Por suerte encuentra un encendedor ( obviamente no un faso), y lo revolea hacia la ventana, le erra fiero y va a parar al techo. De bronca tira una patada al aire y se va de culo al piso, se queda un rato y luego se levanta como puede, tropezando y embarrado con ese juguito árido tan turro y familiar del empedrado.
Andrés .-¡Bebaaa!, Abrime que soy yo, tenemos que hablar, no es lo que pensas, es solo una compañera nueva de laburo, que me pidió tomar un café, para ubicarse nomás.
De algún lugar se escucha un “Si ni vos te lo crees, gil, y no grites que la mina esta “ocupada”.
Andrés .- Sin registrar las cordiales sugerencias, Andres vuelve a manotear el celu  y…” El celular al que usted llama se encuentra..”Basura, eso, basura, ya estas encamada con otro, ¡Putaaaa!.
Sollozando, se vueve a sentar en el mismo umbral, el mismo charco, casi la misma agua. Su teléfono suena y atiende a los manotazos, “Andrés, soy Betty, esta todo bien, no te llamé antes porque en la guardia no había señal, recién salgo del hospital porque tu vieja se cayó y estaba muy asustada, llamó a casa pensando que vos estabas y yo me vine de raje para ayudarla, esta bien, solo fue un susto, llego a casa y te cuento, un beso… .¿encontraste la llave, no?
Hugo Topelberg