Un patio
tradicional de casa de familia de clase media, algunas macetas con plantas,
desde alegrías del hogar, hasta frondosos helechos, una caja de cartón,una canilla, que cuando
quiere gotea. El calor
es insoportable, el sol cae a pique, como si ese mismo día le hubieran
explicado que es “vertical”, y se hubiera decidido a probarlo durante toda la
jornada
- (En un cuchicheo casi imperceptible) No va a venir, seguro
que sospecha
- Silencio y paciencia, es la clave
- Se sabe buscado, estos malditos lo presienten
- Pero la curiosidad es más fuerte, todavía más fuerte que su
prudencia
Vuelven a
hacer silencio total, hace tiempo que están allí, perfectamente camuflados,
casi invisibles
- Seguro que presiente, ya tendría que estar aquí
- Nada ha cambiado en el ambiente, nadie puede haber hablado
- ¿Seguro que lo hablaste con ninguna otra persona?, mirá que
son todos estómagos resfriados, ninguno de los otros es capaz de guardar un
secreto
- Soy un profesional, de lo contrario no estaría en esto con
vos. A demás, si llegara a enterarse estaríamos en serio peligro
- No quiero ni pensarlo, no existe esa posibilidad
Nada
sucede, no vuela ni una mosca, no existe la brisa, ni sombras permite este sol
de mediodía, tan quieto como ellos. De repente, algo cambió, nada se ha movido,
nadie parpadeó, ningún ruido o movimiento del aire lo precedió. ¡Pero ahí está!
Tenso y relajado a la vez, parece más
allá del bien y del mal, su relajación es total, no es que nada pasa, es que
nada se le escapa.
Pero nadie es perfecto, la curiosidad puede ser asesina, o
suicida, según de donde se la mire
- ¡Entró en la caja!
- ¡Cerrala rápido, que
no se escape!
- (Con un salto casi instantáneo) Puf, ya
está. Hijo de puta
- Cerrala bien ¿Te arañó?
- No, y ya no va a mear
todas las plantas
- Ni va a
maullar toda la noche ... (meditando) ¿
Y si le prendemos fuego?
- Hay muchas plantas. ¡Agarrémoslo a palazos!
- ¿Y si se rompe la caja y se escapa?
- Busquemos las agujas
de mamá
- Carlos tiene un perro grandote
- Pero vive como a dos
cuadras
-Me
gustaba lo del fuego
- Enterrémoslo en el baldío de enfrente
- Mamá no
nos deja cruzar la calle
- Ufa, ¿y
si enterramos a mamá también?
- Mejor
vamos a jugar con el hámster
- ¿Y si…?.
(Se miran, por fin la
felicidad)
Ambos, ebrios de euforia – ¡Si, si, si!
Hay una leve brisa, la canilla deja caer una gota, la tierra
vuelve a girar
Hugo
Topelberg
