Andrés en
escena, estado lamentable, se escucha la lluvia
y una luz mortecina que entrega un farol con desgano es lo único cálido
en los alrededores, está mojado, el pelo húmedo lo muestra mas huesudo de lo
que es, también el alcohol le ha pagado duro, las tres copas que se tomó no lo
perdonan -para él son un montón-. Sentado en ese umbral su imagen ya no permite
agregarle nada peor.
Como puede,
marca el celular por enésima vez.-“El celular al que usted llama se encuentra
apagado o fuera del área de cobertura”.
Andrés .-¡
Pero y la puta que la parió!
(Busca un
cigarrillo, nada, hace rato que se le terminaron, y a esa hora de la madrugada
no hay kiosco, ni 24 horas, ni un puto lugar donde comprar).
Se levanta,
mira otra vez la ventana de arriba y se pone a buscar una piedra o algo
contundente, necesita llamar la atención de cualquier manera, hay luz, escucha
o cree escuchar el ventilador, el ronronear de la heladera, el goteo del
depósito del baño y hasta el olor acre y protector de la espiral. Por suerte
encuentra un encendedor ( obviamente no un faso), y lo revolea hacia la
ventana, le erra fiero y va a parar al techo. De bronca tira una patada al aire
y se va de culo al piso, se queda un rato y luego se levanta como puede, tropezando
y embarrado con ese juguito árido tan turro y familiar del empedrado.
Andrés
.-¡Bebaaa!, Abrime que soy yo, tenemos que hablar, no es lo que pensas, es solo
una compañera nueva de laburo, que me pidió tomar un café, para ubicarse nomás.
De algún
lugar se escucha un “Si ni vos te lo crees, gil, y no grites que la mina esta
“ocupada”.
Andrés .-
Sin registrar las cordiales sugerencias, Andres vuelve a manotear el celu y…” El celular al que usted llama se
encuentra..”Basura, eso, basura, ya estas encamada con otro, ¡Putaaaa!.
Sollozando,
se vueve a sentar en el mismo umbral, el mismo charco, casi la misma agua. Su
teléfono suena y atiende a los manotazos, “Andrés, soy Betty, esta todo bien,
no te llamé antes porque en la guardia no había señal, recién salgo del
hospital porque tu vieja se cayó y estaba muy asustada, llamó a casa pensando
que vos estabas y yo me vine de raje para ayudarla, esta bien, solo fue un
susto, llego a casa y te cuento, un beso… .¿encontraste la llave, no?
Hugo Topelberg
